Crítica de “El Bar” de Álex de la Iglesia

Se inauguraba el pasado viernes el Festival de Cine de Málaga con El Bar, la esperada película de Álex de la Iglesia que nos prometía volver a su mejor época, acercarnos un poco más a El día de la Bestia o La Comunidad y hacer que olvidemos las fallidas Mi gran noche y Las brujas de Zugarramurdi. ¿Lo ha conseguido? Es difícil decirlo, la película tiene tantas luces y sombras como sus propios personajes.

Arrancan los títulos de crédito, en una sala llena de entradas compradas en preventa, todos nos miramos expectantes mientras nombres como el de Terele Pávez, Carmen Machi, Mario Casas y Blanca Suárez se pasean entre bacterias y gérmenes con una música que ya nos anuncia que lo que vamos a ver podría ser un thriller.

Comienza la película y se nos van presentando los personajes, gente pintoresca pero muy estereotipada y con poca profundidad. Esta falta de imaginación nos lleva a una niña pija que se queda colgada del primero que aparece, un hipster que trabaja como publicista de Campofrío, un ama de casa ludópata, un vagabundo borracho y religioso, un policía retirado frustrado… Nada que no hayamos visto antes.

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El tono de la película es quizás el único motivo para recomendarla, oscilando siempre entre la comedia y el drama. Riéndonos de ver cosas en pantalla que nos recuerdan a nosotros mismos, aterrándonos al pensar qué haríamos en situaciones límite. Ese humor tan negro dentro del contexto de la sala de cine, que hace que te rías de cosas fuera de lo políticamente correcto, hace que merezca la pena.

Técnicamente muy bien construida, sobretodo el plano secuencia inicial, pero sin una fotografía de estas que enamoran y hacen que un plano en concreto (ya sea por la composición, por el color, por el enfoque…) se te quede grabado en la retina.

En definitiva (SPOILER ALERT!) se trata de una película que puede llevarnos a la reflexión a través de diálogos originales (dentro del estereotipo) a pesar de ser una historia simple. Siembra en el espectador la duda ante la capacidad de elegir si consideramos la vida de unos más valiosa que la de otros según la ocupación o la función que desempeñen. Hace que te preguntes si merece más la pena que viva alguien que ha perdido toda esperanza o una persona joven con mucho tiempo por delante. La película te lleva a través de la mente de los personajes a creer que un vagabundo borracho no necesita la salvación para que después éste de un discurso sobre lo hipócritas que somos y cómo nos equivocamos. La película se despide con un plano final en el que vemos la indiferencia de Madrid, la gran ciudad, ante alguien con problemas, nos hace pensar que vivimos en una sociedad en la que estamos tan ocupados que no tenemos ni un segundo para ayudar a una chica medio desnuda vagando por la calle.

Lo mejor: El vagabundo borracho, Jaime Ordoñez, estupendamente caracterizado y que una vez más nos deleita con una interpretación magistral que debería darle más fama que a otros del reparto. Su personaje nos muestra las luces y las sombras de alguien que tiene una vida rota pero no siempre fue así, de alguien que parece loco pero que en algunos momentos es la persona más cuerda de la situación.

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Lo peor: El personaje de Blanca Suárez. Realmente sorprendente como adaptan todo el guión para que la chica guapa del momento termine en ropa interior embadurnada en aceite para pasar así los últimos treinta minutos de la película. ¿Deciden poner a Carmen Machi o a Terele Pávez  (ambas con infinitamente más talento) enseñando cacho? ¿O incluso a un hombre? Sorpresa, eso no vende. Todo se solucionaría si por lo menos la protagonista representara a una mujer fuerte, pero (sorpresa de nuevo) se trata de una mujer que “de buena es tonta”, cuya máxima aspiración en la vida es enamorarse y que nos muestra su debilidad a lo largo de toda la película y encima al final se le ve recompensado, ¡y todo eso sin bajarse los tacones y con una lencería monísima¡ Motivo más que suficiente para que esta película no reciba mi (humilde) aprobación.

Mi puntuación: 3/5 

“Interesante para pasar un buen rato.”

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Mis 5 películas paranoicas: reflexión y ciencia-ficción.

Hay días en los que te apetece sentarte en el sofá y dejar que te cuenten una historia. Pero no una historia cualquiera, quieres ver algo que te sorprenda, que te traslade a vidas futuras, paralelas, que te aleje de tu realidad. Pero, te preguntarás, a estas alturas ¿qué me va a sorprender a mi? Si tienes un día de estos, coge una de mis recomendaciones: ¡y déjate sorprender!

Es necesario especificar que estas películas son exclusivamente de ciencia-ficción. El género “rayada”, “paranoia” o “películas que tienes que meterte luego en Google a buscar el final” me gusta tanto que como abra más la veda me pongo a hablar de David Lynch y estamos aquí hasta mañana. No son ni las mejores ni las peores, son las que a mi me gustan y las que pienso que pueden gustar a todo el mundo por ser inteligentes y exigentes, a la par que “comerciales” (aunque odie profundamente esa expresión) y asequibles para todo tipo de público. Y sin spoilers, por supuesto.

Las vidas posibles de Mr Nobody

El hecho de que Jared Leto la protagonice me parece un motivo más que suficiente para verla. Pero más allá hay decir que se trata de una película tierna, que pasa por encima de todos los problemas de la vida: el amor, la familia, el dinero, el trabajo… Para pararse en el tema central, la felicidad, y las decisiones que vamos tomando poco a poco hasta alcanzarla. Acompañamos al protagonista desde que es niño hasta viejo, vemos cómo le afecta la separación de sus padres, su primer amor, sus estudios, su trabajo… Todo esto perfeccionado con algunos datos científicos y una fotografía que no te dejará indiferente.

Nos llevará a la reflexión de porqué nuestra vida es cómo es y si podría haber sido de otra forma tomando otro tipo de decisiones. Nos deja en la cama, antes de acostarnos, sumidos en un continuo condicional. El “y si…” te atormentará unos cuantos días, pero merecerá la pena.

Interstellar

Una de mis películas favoritas, en la que Christopher Nolan contando con un reparto bastante convencional (McConaughey, Hathaway y Chastain) consigue hacer algo fuera de lo común: que yo termine la película con ganas de ver un documental de 40 minutos sobre física y cómo se forman los agujeros negros.

A parte de la trama de ciencia-ficción vemos drama y tensión, que se nos transmite con esa música un poco más alta que los diálogos (a conciencia) para generarnos agobio. La tierra está en peligro, y hay que buscar otro planeta, si, pero no solo a eso tendrán que enfrentarse sus protagonistas. Tendrán que vencer sus propios demonios, eligiendo entre el amor y lo correcto, entre la familia y salvar al mundo, perdonar a los seres queridos y seguir hacia delante.

Todo este mejunje de emociones mientras intentas adivinar qué va a pasar con la humanidad y mientras rezas porque, tal y como estamos tratando nuestro planeta, no llegue a ocurrir algún día.

Donnie Darko

Esta es menos agradable y más oscura, a nivel de guión y a nivel de fotografía. Eso la hace aún más genial. Donnie es un adolescente, que sigue la típica trama de pez fuera del agua, solo que en este caso a parte de no encajar en el instituto comienza a tener alucinaciones con un conejo gigante que le pide que haga ciertas cosas. Los diálogos son muy ingeniosos (el mejor el de Pitufina), y nos sacan más de una sonrisa, a través de ellos profundizamos mucho en la psicología del protagonista y conseguimos empatizar con él, llegando a quererlo.

Esta película, que pese (o gracias) a tener poco presupuesto se considera una película de culto, es sin duda la perfecta para iniciarse en esto de los viajes en el tiempo.

Memento

Vaya, ya ha vuelto a aparecer por aquí Nolan (y eso que me he cortado para no poner Origen). Memento trata sobre la vida de Leonard, que posee amnesia anterógrada y no es capaz de almacenar nuevos recuerdos. Para hacer las tareas de la vida cotidiana lee polaroids con notas en el reverso y mira en el espejo su cuerpo cubierto de tatuajes, es su forma de conocer las cosas que va aprendiendo. Él busca vengarse del hombre que violó y asesinó a su mujer, pero su enfermedad, como os podéis imaginar, limita bastante su búsqueda.

Pero, ¿qué tiene esto de ciencia ficción? Pues resulta que la historia no está narrada cronológicamente, es todo una sucesión de escenas, que tú en tu cabeza tienes que ordenar hasta completar el puzzle y dar con el argumento (y con el final). ¡Ríete tú de los agujeros negros y de los saltos en el tiempo!

Primer

La película para expertos en viajes en el tiempo. La recomiendo únicamente si tienes ganas, paciencia y fuerzas para buscar luego en internet (hay muchos buenos samaritanos que han dejado esquemas, croquis e infografías sobre el final de Primer)  . Antes de nada decir que Primer es una copia en algunos aspectos de Los Cronocrímenes de Nacho Vigalondo, pero las cosas están para mejorarlas, y en mi opinión la película española tenía tanto que mejorar que no merecía estar en mi lista.

Si coges un presupuesto de tan solo 7000 dólares y un matemático e ingeniero que se hace director, guionista y productor sale esta película. Trata sobre dos ingenieros que intentan reducir con una máquina el peso de cualquier objeto, para su sorpresa (y nuestro tormento) crean accidentalmente una máquina del tiempo con forma de caja. Los personajes empiezan a usar estas cajas cada vez con más asiduidad. Crean más y más, se multiplican en el tiempo y todo es una gran locura. No me pidáis que os la explique porque no podría hacerlo.

 

Mis 5 mujeres de cine

Hoy, 8 de marzo y día internacional de la mujer, vengo a hablaros de las mujeres en el cine, de aquellas que me han marcado conforme iba creciendo y me iba adentrando en este terreno pantanoso que es la industria cinematográfica. No pretendo nombrar a las más famosas, ni a las más representativas del feminismo, ni siquiera evaluarlas según el Test de Bechdel. Dejemos todo eso para las más entendidas, y yo daré mi humilde opinión. Cada uno lo suyo.

No me ha sorprendido demasiado el hecho de que no haya casi personajes femeninos en mis películas favoritas con el porcentaje tan pequeño que ocupamos en esta industria. Todos los ejemplos que venían a mi cabeza eran adaptaciones de libros: El color púrpura, Madame Bovary, Jane Eyre, Orgullo y prejuicio… Ocasiones en las que los cineastas han adaptado las obras y no precisamente por el altruismo de promover personajes femeninos. Y no, no pienso hablar de esas películas (para eso hablaría de los libros, escritos por mujeres).

Podríamos pasar horas reflexionando sobre porqué dentro del cine medianamente comercial hay tan pocas protagonistas mujeres que se nos muestren como chicas duras, inteligentes e independientes, pero hoy es nuestro día y no deberíamos amargarnos. La cosa es que, ante mi falta de inspiración, se me ha ocurrido la genial idea de googlear cosas como “actrices y cine”, “cine y mujeres” y términos similares. El resultado te sorprenderá: “mujeres más hermosas de la historia del cine”, “actrices más hot del momento”. Bueno, culpa mía por esperar algo diferente de la sociedad. Así que tras esta frustrante búsqueda me dispongo a hablar de las mujeres de cine que a mi, personalmente, me han servido como ejemplo y me han sacado una sonrisa. Comencemos…

Mulan

La infancia de una niña a la que no le gustan las historias de princesas Disney es muy dura. Mulan me lo hizo un poquito más fácil. En aquella época no entendía porqué me gustaba tanto esta película y porqué odiaba otras en las que salían princesas con pomposos vestidos como La bella durmiente o Blancanieves. Yo solo quería correr, jugar, ensuciarme… quizás por eso me sentía mucho más identificada con ella que con el resto de chicas Disney. A día de hoy lo veo diferente y pienso que Mulan fue el principio de algo nuevo, una mujer que renuncia a ser juzgada por la casamentera, es decir, por la capacidad que tiene de engatusar al hombre de turno usando las únicas artes que se suelen atribuir a las mujeres: la belleza, ocuparse del hogar, los hijos y el marido. Pero la cosa no queda ahí, cuando la guerra llega decide hacerse pasar por un hombre, sacrificándose por su viejo padre, e ir al ejército. A pesar de que Mulan es aparentemente la más débil (físicamente) del grupo de batalla es tan cabezona que con esfuerzo consigue demostrar su valía, salvando al grupo de varios problemas y haciendo incluso que algunos de los soldados se (tra)vistan de concubinas (muy divertido esto último). Un diez a esta película por enseñarnos lo que es “pelear como una chica”.

Hermione Granger

Sé que he dicho que no hablaría de adaptaciones literarias y que ni siquiera es la protagonista. Pero creo que este caso va más allá , y es que Emma Watson se ha convertido en todo un icono por frases como esta: “aprovecho la atención que genero para poner el foco en cosas que no soy yo, cosas más importantes (las mujeres)”. Ya solo por eso merece ser nombrada.

Pero no le quitemos mérito, porque Hermione ha conseguido que en todos los libros y películas de Harry Potter me sienta reflejada con esa niña tan listilla cuya máxima preocupación es que la expulsen (antes incluso que sufrir daños personales). Además, ¿qué sería de Harry y Ron sin Hermione? Ellos no sabían hacer nada, era ella la que siempre los salvaba con conjuros que había memorizado, libros de la biblioteca o con su previsión y anticipación de los acontecimientos. Y es que si, en mi mente Hermione siempre ha sido la gran protagonista de Harry Potter (un aplauso triste a J.K Rowling por no pensar en ello).

Amélie Poulain

Cuando con nueve años vi Amélie comprendí que me gustaba el cine. Amaba todo en esa película: los colores, la música, los cuadros de la pared que hablaban, y por supuesto a ella. Recuerdo que en mi primer móvil descargué un politono de revista con la bso para cuando me llamaban. Me gustaba mucho que ella no tuviera suerte en la vida pero que no se quedara parada, decidía reaccionar y ayudar al mundo. Eso si, cuando el mundo no respondía ella era severa y no tenía miedo de castigar a aquellos que no trataban bien a los demás, como era el caso del frutero con su ayudante. Me encantaba ese perfil de niña buena, pero no me toques las narices. Todos deberíamos tomar ejemplo de ella porque la bondad no está reñida con la justicia, y a veces tenemos que reclamar lo que es nuestro.

Escarlata O’hara

Yo nunca he sido muy de cine clásico, para que nos vamos a engañar, y encima es otra adaptación (aunque triunfó más la película que el libro). Sin embargo esta historia es de esas que te causan escalofríos. Cuando leemos cómo vivían las mujeres en épocas pasadas y los derechos que tenían solo nos queda respirar y ver películas como esta como método paliativo. A Escarlata le pasa de todo pero ella sigue adelante con su perseverancia y su esfuerzo. Es un claro ejemplo de cómo hay que poner por delante los propios objetivos: ella ama Tara, su tierra natal, y hará lo que sea necesario para conservarla (no volverá a pasar hambre). El hecho de tener que cortar sus cortinas para hacerse un traje nuevo y pasearse dignamente a encontrar alguien que le ayude no le supone un problema. Y es que a veces tenemos muchos prejuicios con otras mujeres y lo que hacen o dejan de hacer para salir de situaciones complicadas. Escarlata, a pesar de sus luces y sombras, era una mujer independiente, que no parece situada en 1860 y la guerra de secesión americana, y que no se le caen los anillos por trabajar ni le importa lo que la sociedad diga de ella, escucha su corazón (aunque al final estuviera equivocado).

Laurence (anyways)

Y para acabar una película que he descubierto recientemente del gran director Xavier Dolan y que me sentía obligada a incluir. Porque hoy es el día de TODAS las mujeres, también las transexuales, olvidadas siempre por las listas de cine. Esta es la historia de Laurence, un profesor de instituto que a sus treinta años se da cuenta de que no es feliz y se siente mujer, comienza entonces su cambio. Su novia Fred tarda en comprenderlo aunque decide apoyarle. En esta historia (basada en hechos reales, años 80) vemos durante más de una década cómo Laurence y Fred luchan por un amor que es imposible. Laurence es una mujer valiente, que se enfrenta a la transfobia y a las agresiones en la calle y que decide poner por delante su identidad en vez de ceder a lo que dicta a la sociedad y a seguir llevando una vida normal con su novia. Porque a veces es más importante sentirte a gusto contigo mismo que con la gente que quieres.