Mis 5 películas sobre cine y educación

Desde Godard hasta el Diario de Bridget Jones, más o menos, de un estilo o de otro, a todos nos gusta el cine. Nos hace reír, nos hace llorar, pero a la hora de la verdad muchos dudan de su capacidad para enseñar. Si nos tomamos un segundo para pensarlo seguro que serán muchas las películas que han cambiado nuestras vidas. El cine puede enseñar valores, transmitir cultura y dar ese chute de energía que a veces nos falta. Dicho esto ¿por qué no se usa todavía en las aulas? ¿no se supone que es un arte más? Es una forma muy amena de aprender, ya sean lecciones de historia o sobre la propia vida. Yo hoy vengo a hablaros de las películas que se desarrollan dentro de la propia clase. Pueden ser muy útiles para los alumnos, al verse reflejados en una realidad tan cercana, pero también para los adultos, haciéndonos reflexionar sobre el sistema educativo. ¡No os las perdáis!

La ola

La menos conocida y quizás la más interesante de esta lista. Se desarrolla en un colegio alemán, en el que con motivos de una semana de proyectos un profesor debe explicar el término autocracia. Es un profesor guay y fuera de lo común, así que en vez de dar largas clases de teoría decide realizar un experimento: da órdenes a todos sus alumnos para que entiendan qué comprende exactamente este sistema político. Sin embargo, él les presenta los elementos más atractivos, y los alumnos se enganchan: ideales comunes, espíritu de grupo, ayuda mutua… Los jóvenes más débiles, que antes estaban aislados, ahora se sienten resguardados en una comunidad que les apoyan. A pesar de que el profesor quería darle una lección a los niños sobre la parte mala de ese sistema el experimento se va de las manos. Comienzan a llevar uniforme, desarrollan una actitud sectaria, odian a aquellos que no pertenecen a su grupo… El final de la película no lo voy a desvelar, porque merece la pena verlo. Se muestra muy bien como algo que empezó en el profesor para dar una lección termina consumiéndolo, las ansías de poder lo cambian, al igual que a sus alumnos las ganas de pertenecer a algo, llevándoles a actitudes muy violentas. Toda una metáfora para poder entender mejor la historia de la humanidad y la psicología de los jóvenes, y una advertencia de no caer de nuevo en los mismos errores. ¿Lo más impactante? Basada en hechos reales.

Diarios de la Calle

Una joven profesora comienza a trabajar en un instituto conflictivo de Los Ángeles. Los alumnos están separados por bandas raciales que no consienten mezclarse entre ellas y en las cuales hay un alto índice de violencia. El resto de los profesores dan esta clase por perdida, hasta que llega la protagonista y ve el talento en los estudiantes, a pesar de sus circunstancias desfavorables. A raíz de leer El diario de Ana Frank deciden comenzar el suyo propio, para contarle al mundo las cosas por las que han tenido que pasar. Poco a poco, conforme estudian el holocausto, se dan cuenta de que no está bien lo que están haciendo, y que no todos son tan diferentes: viven los mismos problemas. Una película muy motivante que nos enseña el poder curativo del arte y de expresar los propios sentimientos. También basada en hechos reales, el diario que recogía las experiencias de los alumnos fue finalmente publicado.

El club de los poetas muertos

Clásica, típica… y no por eso iba a dejar de ponerla. Retrata la importancia del pensamiento crítico, de la necesidad que tiene el sistema de profesores renovadores, motivados, que no estén ya cansados de dar clase y busquen de verdad la mejora de los alumnos. No podía dejar de ponerla porque es una película en la que pertenecer a un club de poesía es “ser guay” y hoy día las (malas) series/películas nos inculcan una especie de rechazo hacia los empollones. Esto lejos de motivar a los estudiantes los aleja de los libros, creyendo que si lees por los pasillos “eres un friki” o que destacar en clase no es buena idea porque se van a meter contigo. Vivimos en un mundo en el que la incultura se valora más que la cultura, y por eso necesitamos más películas como estas.

Los chicos del coro

Niños huérfanos de guerra o con familias en precariedad económica, un internado, profesores intransigentes e injustos… Cuando un nuevo educador llega con su alegría y canciones todo cambia. Lágrimas aseguradas, esta película habla al fin y al cabo de la musicoterapia, y una vez más del arte como medio para canalizar los problemas. No hay niños conflictivos, solo hay que buscar una forma de encaminarlos y motivarlos. Nos hace reflexionar sobre los métodos educativos y sobre todo sobre la ausencia del arte en la educación. Cada vez las carreras artísticas tienen menos valor, hay menos asignaturas en el colegio… Si, tal y como nos enseña la experiencia, son tan enriquecedoras, ¿qué intereses hay por quitarlas? Lo dejo a vuestra imaginación. Como bien apuntaba el director de esta película: “Sé que el cine no puede cambiar las cosas, pero puede despertar las ganas de intentarlo”.

Academia Rushmore

Un clásico del director Wes Anderson, nos habla de un chico con habilidades extraordinarias: organiza todas las actividades extraescolares (desde apicultura hasta club de deportes), redactor jefe del periódico, escribe maravillosas obras teatro… Que sin embargo no recibe muy buenas notas. Tomamos esta película como una reflexión de la evaluación tan estricta que tiene el sistema, teniendo en cuenta solo algunas inteligencias y dejando otras de lado. Esta divertida película reflexiona sobre la adaptación del protagonista (un antihéroe con conductas disfuncionales) al sistema en el que nos ha tocado vivir, tocando temas como el primer amor, el posmodernismo en el teatro y los sueños que se encuentran fuera de la monotonía.

13 Reasons Why el machismo mató a Hannah Baker

Por trece razones, la nueva serie de Netflix que todos hemos devorado en cuestión de días. Algunos la empezamos con la convicción de que sería algo entretenido y ligero. Nada más lejos de la realidad, nos encontramos con una serie adolescente cruda y desgarradora, que nos incomoda quizás por reflejar demasiado bien el mundo en el que vivimos. Cosas que entrevemos en el día a día se nos muestran más claras en la pantalla, y yo no puedo hacer otra cosa que alegrarme de que su público crezca de forma exponencial, pues estos trece capítulos deberían ser visionado obligatorio. Tocando todos los temas de la vida cotidiana, y ofreciéndonos reflexiones como para escribir un libro, yo voy a centrarme en algo en concreto, cinta por cinta. En cómo no fue el bullying, ni la inatención de sus compañeros, profesores y familia, ni siquiera la violación de Bryce lo que mató a Hannah Baker. Y es que fue lo que subyace detrás, la violencia machista.

Cinta 1A Justin Foley.

Empecemos por la primera cinta. Hannah, una chica nueva en el instituto llega a clase. Pero comete el tremendo error de enamorarse y elige para ello al gallito de turno, Justin Foley. Ella le da su primer beso. Esto nos transmite la aparente inocencia de esa época en contraposición con la necesidad de pavonearse del adolescente, que extiende el rumor de que ha llegado con Hannah bastante más lejos de lo que en realidad ha llegado. Aparentemente el problema es que el rumor no es cierto, pero ¿y si lo fuera? ¿tiene una mujer en el siglo XXI que ser abucheada por los pasillos mientras el hombre con el que ha compartido ese momento es vitoreado? A raíz de este incidente Hannah es estigmatizada, por hombres y por mujeres, ganándose así la fama de “la fácil del instituto”. De aquí en adelante todos hacen referencia a ese rumor, en los trece capítulos, para herirla de una manera u otra. Podría decirse que es incluso la raíz del problema, pues da a otros personajes autoridad para llegar más lejos, para propasarse. Esto nos resulta chocante porque el rumor surge únicamente de su primer beso, pero la triste verdad es que si hubiera llegado hasta el final con Justin podríamos justificar esta estigmatización por parte de sus compañeros, porque así está el mundo en el que vivimos y lo vemos todos los días.

Cinta 1B Jessica Davis.

Comienza siendo amiga de Hannah pero su amistad se ve truncada por un chico. Alex y Jessica rompen su relación y ésta inmediatamente decide echarle la culpa a Hannah. Una vez más es la chica despechada la que ataca a otra mujer, en este caso nuestra suicida protagonista, en vez de rendir cuentas a quién realmente le debe lealtad y compromiso: su novio. Jessica deja claro a Hannah que piensa que ha sido culpa suya por los rumores que corren por el instituto, y es que “ya le habían dicho que era una zorra”. Crecemos con este referente, se fomenta la competencia entre nosotras en vez de la unidad para intentar cambiar las cosas.

Cinta 2A Alex Standall.

Alex hace una lista en la cual señala a Hannah como el mejor trasero del instituto, al contrario que el de su ex Jessica, que es el peor. A parte de enfrentar a dos grandes amigas para siempre, Alex expone a Hannah delante de todo el colegio. Gran parte de la sociedad no entenderá esto, pues es la misma gente que dice “a ti qué te molesta que te griten piropos por la calle”. Pues bien, ella está incómoda, no puede andar sin que la miren o hagan referencia a su famoso culo. Sin ir más lejos Bryce (su posterior violador) se siente con la autoridad y el poder de tocárselo, mientras ella derrama una lágrima. Y es que su cuerpo es ahora dominio público. Como ella misma dice “sin esta lista la mayoría de las cosas no hubieran pasado”.

Cinta 2B Tyler Down.

El fotógrafo del instituto, un voyeur que espía a Hannah. Mientras ella duerme puede escuchar el click de la cámara, volviéndola paranoica. Incluso cuando Hannah lo descubre y promete que no lo hará más, ella dice que no volverá a sentirse segura. Nunca. Lo peor de esto es que Tyler lo justifica con que está enamorado, lo dice con palabras aparentemente románticas. Y es que… ¿Qué diferencia hay en este caso entre acoso y romanticismo? La misma diferencia que vemos hoy día cuando nos cuentan en el telediario cómo un chico pega carteles por toda una ciudad buscando a una chica que ha visto solo una vez en un tren: ninguna.

Cinta 3A Courtney Crimsen.

Cuando los chicos creen que Courtney y Hannah se están besando en la foto comienzan a hacer comentarios referentes a que se quieren “unir a la fiesta”. No conciben que pueda haber una relación que los deje fuera, que los haga inútiles. Lejos de ver la homosexualidad de Courtney como algo normal y coherente lo extrapolan a su territorio, “hacéis esto para ponernos cachondos”. Ella no puede con la presión social y da la razón a todos, culpando a Hannah, alegando que quería hacer un trío y que es tan fácil como todos piensan.

Cinta 3B y 4A Marcus Cooley y Zach Dempsey.

Marcus, su cita de San Valentín, llega una hora tarde, rodeado de su machirulos deportistas que se sientan en la mesa contigua a observar y aplaudir su jugada. Marcus les explica que la está haciendo esperar a propósito, que es todo una táctica, casualmente similar a la que predican muchos Youtubers famosos, referentes de millones de adolescentes. Cuando cree que la tiene en el bote decide tocarle la pierna y subir la mano, Hannah grita muy asustada y llora, él está avergonzado por haber sido rechazado delante de sus amigos. El chico que decide subirse al carro ante el rumor de que Hannah es fácil sale de escena. Y entra el otro gran deportista, su amigo Zach Dempsey, que consuela a Hannah y en principio parece un tío majo. Hasta que ella le rechaza, ya escarmentada de tanta mala experiencia, entonces Zach comienza a hacerle la vida imposible. Ni siquiera cuando le escribe una nota hablándole de suicidio él deja de lado su orgullo de macho herido para ayudarla. Este fea costumbre de llamar “zorra” a una chica que te ha rechazado está también muy de moda en la sociedad actual.

Cinta 4B Ryan Shaver.

Publica un poema de Hannah en el periódico del colegio, muy profundo, en el que ella expresa sus sentimientos. Lo que hacen los estudiantes es extrapolarlo al plano sexual “guau, está haciendo metáforas con ropa interior” y atribuir lo sentimental con la debilidad, la expresión de los sentimientos con lo patético. ¿Cuánto tiempo tiene que pasar para que se deje de sexualizar el arte y todo lo que hacen las mujeres en general?

Cinta 5A Justin Foley de nuevo.

Para mi, la cinta más dura de todas. Jessica está borracha, Justin es su novio y podría quedarse con ella y cuidarla, en vez de eso deja que su amigo Bryce entre y la viole. Así de simple. Ella está borracha, indefensa y Hannah presencia todo, en shock. ¿Lo peor de esto? Pues que la culpa se podría atribuir a Jessica por haber bebido tanto o a Hannah por haber entrado en estado de shock y no gritar. No vemos con suficiente claridad que, sin duda alguna, la culpa es del que se aprovecha del estado de embriaguez de otra persona para violarla. Tras esto, Jessica se plantea incluso tapar el hecho por vergüenza, porque en el fondo se siente culpable, siente que de alguna forma ella ha dado píe a esa situación. ¿Nos parece esto tan descabellado en comparación con las noticias que leemos de violencia machista, con titulares como “mujer muerta a cuchilladas”, como si hubieran caído del cielo?

Cinta 6A Clay Jensen.

El salvador de esta historia, el que parece que podría haber entendido a Hannah. Aún así hace alusión varias veces a su reputación de facilona y admite que era por envidia de lo que otro podría haber conseguido hacer con ella. Cuando Hannah decide empezar una relación con él no puede, su cabeza no le deja por todas sus experiencias anteriores y Clay no lo entiende. Y es que en este punto de la película, Hannah ya es una persona rota, que si no se hubiera suicidado tardaría años en volver a confiar en los hombres.

Cinta 6B Bryce Walker.

No fue suficiente con violar a Jessica. Hannah está en una fiesta y quiere pasárselo bien, se mete en el jacuzzi sola en ropa interior (cuya diferencia respecto al traje de baño es inocua para mi pero se ve que no para muchos). Bryce entra sin haber mantenido antes si quiera una conversación con ella. Se acerca y la viola. Hannah está asustada y no es capaz de pronunciar la palabra “no” o de golpearle, pero me parece más que evidente (y si no lo ves deberías ir al psicólogo) que es una violación en toda regla. Ella llora, grita, intenta deshacerse de él y finalmente vuelve a casa con el cuerpo lleno de moratones. Qué bonita primera vez. Por supuesto Bryce posteriormente alega que no podía hacer otra cosa, ella lo estaba deseando, “¿qué clase de persona entra en ropa interior a un jacuzzi vacío si no es con la esperanza de que alguien llegue para darle lo suyo?”

Cinta 7A Señor Porter.

El colmo de la serie. Hannah intenta denunciar lo que ha sufrido ante una pasividad más que evidente del sistema educativo (que se podría comparar con la del sistema judicial o policial en estos casos). El Señor Porter hace preguntas tales como “¿pero le dijiste a ese chico que no?” o “no será que ahora después de haberlo hecho te arrepientes”. Estas frases no distan tanto otras cosas que conocemos, como el típico “pero qué llevabas puesto” que tienen que escuchar muchas mujeres que van a denunciar a comisaria. Al final la culpa va para la víctima y el agresor suele quedar impune en la mayoría de los casos.

Esta serie no tiene desperdicio desde el punto de vista sociológico, un análisis de conductas que todos hemos tenido y que seguimos perpetrando. Mi única esperanza es que estos trece capítulos hayan removido conciencias. Si has llegado hasta aquí, gracias, y espero que por lo menos mis palabras hayan servido para que se empiecen a llamar a las cosas por su nombre. Porque no señores, si Hannah hubiera sido hombre no se hubiera suicidado, porque todo lo que le sucedió fue por algo simple: por ser mujer. A Hannah Baker la mató el machismo.

Adiós a GIRLS

Este domingo se emitía el capítulo final de “Girls”, la serie de Lena Dunham ya considerada casi como la voz de una generación. Había muchas expectativas puestas en esta última y sexta temporada, que por lo que puedo leer en redes sociales no se han cumplido. O quizás es que hoy en día es necesario decir que odias el final de una serie para sentirte mucho más cinéfilo que el resto de los mortales. No lo sé. De todas formas es innegable que esta arriesgada apuesta de HBO (emitida por primera vez en 2012) ha sido un caso peculiar, consiguiendo enganchar a aquellos que comenzaron odiando la serie, o viéndola por el simple hecho de criticarla.

El argumento no podía ser más simple: una chica recién salida de la universidad que quiere dedicarse a escribir en Nueva York, unos padres que se plantan y deciden no mantenerla más, y un grupo de amigas que intentan lidiar con su relación de amor/odio. En definitiva, vamos a acompañar durante seis años a cuatro chicas, que al principio nos parecerán insoportables (por recordarnos quizás a nosotros mismos) y que poco a poco maduran y evolucionan (aunque no tanto como esperábamos, y es ahí donde está la realidad).

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La forma de tratar esta temática es compleja, desde un punto de vista intimista y realista, haciendo que llores y te rías en la misma escena (el nuevo y genial género de la dramedia), con los diálogos más ingeniosos que he visto en televisión en mucho tiempo. La protagonista, directora y guionista Lena Dunham usa la serie de manera autobiográfica, casi como terapia, lo que hace que la queramos todavía más y que la hayan nombrado ya como “la voz de nuestra generación”. Habla de lo difícil que es crecer, fingir ser mayor cuando no lo eres, lo difícil que es la amistad, alejándose mucho de las pelis Disney del típico “best friends forever” y hablando de cómo las amigas se hacen mucho daño, y aún así son amigas. Habla también del mundo laboral y cómo están las cosas hoy día, ¿qué quieres ser artista? prepárate para trabajar mucho y morirte de hambre. Y sobre todo habla de mujeres, pero no desde el topicazo como casi en todas las series de televisión, sino que trata problemas reales.

Hannah y jessa Girls

(¡Aquí vienen los spoilers! No sigas leyendo si no has visto el final) En esta última temporada mucha gente esperaba ver un final feliz. He leído artículos de “X finales alternativos para Girls” donde SIEMPRE proponen que la protagonista, Hannah, termine con alguno de los chicos de la serie, para no tener que cuidar a su bebé sola. Y yo pregunto a la gente que propone ese final, ¿no habéis entendido nada? ¿sabéis que Lenah Dunham se sacaría los ojos si leyera eso? Justo esta serie va sobre aprender a lidiar sola con tu vida, ser independiente. En un capítulo se nos da a entender que Hannah va a volver con Adam, después de empezar una relación secreta con su mejor amiga, simplemente porque no se siente capaz de seguir adelante sola con todo lo del niño. Mi decepción fue terrible, y no me lo quería creer. Cuando vi que el final era triste y amargo (Hannah sola, siendo ya profesora de universidad y cuidando de su bebé con el apoyo de sus amigas), me pareció justo lo que necesitaba la serie. Es una forma de la directora de decir “no te conformes, vendrá algo mejor, no puedes agarrarte a lo primero que pilles solo por las circunstancias”.

A lo largo de estas seis temporadas hemos aprendido varias cosas. Para empezar que la amistad no es cosa fácil, que hacerse mucho daño también puede formar parte del proceso de aprendizaje. También nos enseña que la gente evoluciona, pero no cambia. Y así lo vemos claramente en el penúltimo capítulo, la fiesta de compromiso de Shosh, donde todas se juntan en el baño para echarse cosas en cara. Jessa sigue tan loca como siempre, ya no es drogadicta pero ella misma lo dice “creo que soy una sociópata” y deja la carrera de psicología porque se ve incapaz de ayudar a alguien. Shoshanna sigue siendo la chica que sueña con el final de cuento, y así lo hace, casándose con el primer tío que aparece y que le ofrece estabilidad. Marnie sigue pensando solo en ella misma, es el ejemplo más claro de altruismo, pues acaba viviendo con Hannah, ayudándole a cuidar a su bebé, pero en el fondo sabemos que lo hace para sentirse un poco mejor después de su divorcio. Y por último Hannah, que nunca abandona su sueño de ser escritora, y que incluso ya con un bebé sigue siendo tan paranoica como para pensar que éste la odia y por eso no quiere su leche.

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No podía olvidarme de los chicos de “Girls”, que también son maravillosos y divertidos. El estupendo Adam, que empezamos odiando porque creemos que es un pervertido y acabamos amando (y también odiándonos a nosotros mismos por pensar que hace tan buena pareja con Jessa). Ray, con sus manías y su aire viejuno-moderno, nos lleva a reflexiones sobre la vida tan divertidas como ciertas. Elijah con sus ganas de ser una estrella del musical y su bonita amistad incondicional con Hannah.

Decimos así adiós a “Girls”, una serie que ha cambiado la forma de pensar de muchos, con un maravilloso final que nos enseña que la vida no es un camino de rosas y nos deja una sensación de querer ver más ficción realista y menos productos edulcorados.

Pdt: Tengo que confesar una cosa, yo ya me la he descargado de nuevo para volver a verla.

Crítica de “Pieles” de Eduardo Casanova

Casi final del Festival de Cine de Málaga, estreno de Pieles de Eduardo Casanova y mucha expectación por parte del público después de su premiere en la Berlinale. La sala estaba llena de jóvenes curiosos que siguen a este cineasta y ven algo más allá del pequeño Fidel de Aída. Mucha gente enamorada ya antes de ver la película de la estética y la temática tan particular de sus cortos y por supuesto de sus originales fotografías de Instagram.  Ni siquiera han arrancado los títulos de crédito y algo me dice que va a ser mi gran elegida del Festival.

Van pasando los minutos y resulta que no me equivocaba. Esta película, que pretende retratar la vida de aquellas personas que tienen deformidades físicas o que simplemente se alejan de lo que la sociedad estipula “políticamente correcto”, no te deja en ningún momento indiferente. Causa en el espectador una contradicción permanente entre una cuidada fotografía que oscila entre el rosa y el lavanda y una temática y un humor muy negro. Consigue que durante hora y media te pongas en la piel (nunca mejor dicho) de los grandes olvidados, y aunque a algunas personas les resultase desagradable a mi me pareció una manera muy tierna de plasmar cosas muy oscuras. No solo habla de personas con problemas físicos o mentales, habla de todos y cada uno de nosotros, de temas universales como son la soledad, el amor o la aceptación. Todo esto lo vemos a través de personas con la cara quemada, que no tienen ojos o que incluso tienen un culo donde debería ir la boca, gente que no se atreve a salir de sus casas o que les resulta muy difícil llevar una vida “normal”.

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El reparto cuenta con actores muy conocidos de los que ya esperábamos una interpretación magistral, como Candela Peña o Carmen Machi, que nunca decepcionan. Pero a mi me gustaría destacar aquellos que no habíamos visto nunca en gran pantalla o que no habían tenido tanta repercusión, como es Ana Polvorosa, la ya reconocida musa del director. A pesar de no poder utilizar su boca como recurso expresivo consigue trasmitirnos muchas emociones con los ojos. Otros descubrimientos de esta película son Jon Kortajarena (que tengo que reconocer que hasta el final no supe que era él) e Itziar Castro, que consigue que empaticemos mucho con su personaje aunque aparezca poquito en pantalla.

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Sí, es cierto que el guión tiene algunos tropiezos, pues quizás podrían haber estado más conectadas entre ellas las historias paralelas de esta película coral, tal y como consiguió “Kiki” de Paco León. Pero tenemos que recordar que es la primera película de este jovencísimo director y me parece que la temática es tan valiente y arriesgada que se le puede perdonar. Con un humor que me recuerda mucho a “Happiness” de Todd Solondz, Eduardo Casanova consigue que pasemos en cuestión de segundos del asco a la risa, y de ahí al llanto. Por si esto fuera poco la fotografía es maravillosa, combinando una puesta en escena un poco kitsch que bien podría pertenecer a la casa de Alaska y Mario (de la cual soy fan número uno), con unos movimientos de cámara aparentemente artificiosos pero a su vez bien planeados y que me recuerdan al enfant terrible de Cannes (Xavier Dolan) y con una simetría propia del mismísimo Wes Anderson.

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Se convierte así Pieles en mi gran ganadora del Festival de Cine de Málaga, por su originalidad y valentía y porque (para mis extraños gustos) es la mejor fotografía que veo en España desde hace muchos años. Parece que nuestro país nos está abriendo las puertas hacia una nueva generación de cineastas y no podemos hacer otra cosa que estar impacientes por sus próximas obras. ¡Os dejo aquí el trailer para que en cuanto salga en cines no os la perdáis!

Mi puntuación: 5/5

Crítica de “El Bar” de Álex de la Iglesia

Se inauguraba el pasado viernes el Festival de Cine de Málaga con El Bar, la esperada película de Álex de la Iglesia que nos prometía volver a su mejor época, acercarnos un poco más a El día de la Bestia o La Comunidad y hacer que olvidemos las fallidas Mi gran noche y Las brujas de Zugarramurdi. ¿Lo ha conseguido? Es difícil decirlo, la película tiene tantas luces y sombras como sus propios personajes.

Arrancan los títulos de crédito, en una sala llena de entradas compradas en preventa, todos nos miramos expectantes mientras nombres como el de Terele Pávez, Carmen Machi, Mario Casas y Blanca Suárez se pasean entre bacterias y gérmenes con una música que ya nos anuncia que lo que vamos a ver podría ser un thriller.

Comienza la película y se nos van presentando los personajes, gente pintoresca pero muy estereotipada y con poca profundidad. Esta falta de imaginación nos lleva a una niña pija que se queda colgada del primero que aparece, un hipster que trabaja como publicista de Campofrío, un ama de casa ludópata, un vagabundo borracho y religioso, un policía retirado frustrado… Nada que no hayamos visto antes.

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El tono de la película es quizás el único motivo para recomendarla, oscilando siempre entre la comedia y el drama. Riéndonos de ver cosas en pantalla que nos recuerdan a nosotros mismos, aterrándonos al pensar qué haríamos en situaciones límite. Ese humor tan negro dentro del contexto de la sala de cine, que hace que te rías de cosas fuera de lo políticamente correcto, hace que merezca la pena.

Técnicamente muy bien construida, sobretodo el plano secuencia inicial, pero sin una fotografía de estas que enamoran y hacen que un plano en concreto (ya sea por la composición, por el color, por el enfoque…) se te quede grabado en la retina.

En definitiva (SPOILER ALERT!) se trata de una película que puede llevarnos a la reflexión a través de diálogos originales (dentro del estereotipo) a pesar de ser una historia simple. Siembra en el espectador la duda ante la capacidad de elegir si consideramos la vida de unos más valiosa que la de otros según la ocupación o la función que desempeñen. Hace que te preguntes si merece más la pena que viva alguien que ha perdido toda esperanza o una persona joven con mucho tiempo por delante. La película te lleva a través de la mente de los personajes a creer que un vagabundo borracho no necesita la salvación para que después éste de un discurso sobre lo hipócritas que somos y cómo nos equivocamos. La película se despide con un plano final en el que vemos la indiferencia de Madrid, la gran ciudad, ante alguien con problemas, nos hace pensar que vivimos en una sociedad en la que estamos tan ocupados que no tenemos ni un segundo para ayudar a una chica medio desnuda vagando por la calle.

Lo mejor: El vagabundo borracho, Jaime Ordoñez, estupendamente caracterizado y que una vez más nos deleita con una interpretación magistral que debería darle más fama que a otros del reparto. Su personaje nos muestra las luces y las sombras de alguien que tiene una vida rota pero no siempre fue así, de alguien que parece loco pero que en algunos momentos es la persona más cuerda de la situación.

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Lo peor: El personaje de Blanca Suárez. Realmente sorprendente como adaptan todo el guión para que la chica guapa del momento termine en ropa interior embadurnada en aceite para pasar así los últimos treinta minutos de la película. ¿Deciden poner a Carmen Machi o a Terele Pávez  (ambas con infinitamente más talento) enseñando cacho? ¿O incluso a un hombre? Sorpresa, eso no vende. Todo se solucionaría si por lo menos la protagonista representara a una mujer fuerte, pero (sorpresa de nuevo) se trata de una mujer que “de buena es tonta”, cuya máxima aspiración en la vida es enamorarse y que nos muestra su debilidad a lo largo de toda la película y encima al final se le ve recompensado, ¡y todo eso sin bajarse los tacones y con una lencería monísima¡ Motivo más que suficiente para que esta película no reciba mi (humilde) aprobación.

Mi puntuación: 3/5 

“Interesante para pasar un buen rato.”

Mis 5 películas paranoicas: reflexión y ciencia-ficción.

Hay días en los que te apetece sentarte en el sofá y dejar que te cuenten una historia. Pero no una historia cualquiera, quieres ver algo que te sorprenda, que te traslade a vidas futuras, paralelas, que te aleje de tu realidad. Pero, te preguntarás, a estas alturas ¿qué me va a sorprender a mi? Si tienes un día de estos, coge una de mis recomendaciones: ¡y déjate sorprender!

Es necesario especificar que estas películas son exclusivamente de ciencia-ficción. El género “rayada”, “paranoia” o “películas que tienes que meterte luego en Google a buscar el final” me gusta tanto que como abra más la veda me pongo a hablar de David Lynch y estamos aquí hasta mañana. No son ni las mejores ni las peores, son las que a mi me gustan y las que pienso que pueden gustar a todo el mundo por ser inteligentes y exigentes, a la par que “comerciales” (aunque odie profundamente esa expresión) y asequibles para todo tipo de público. Y sin spoilers, por supuesto.

Las vidas posibles de Mr Nobody

El hecho de que Jared Leto la protagonice me parece un motivo más que suficiente para verla. Pero más allá hay decir que se trata de una película tierna, que pasa por encima de todos los problemas de la vida: el amor, la familia, el dinero, el trabajo… Para pararse en el tema central, la felicidad, y las decisiones que vamos tomando poco a poco hasta alcanzarla. Acompañamos al protagonista desde que es niño hasta viejo, vemos cómo le afecta la separación de sus padres, su primer amor, sus estudios, su trabajo… Todo esto perfeccionado con algunos datos científicos y una fotografía que no te dejará indiferente.

Nos llevará a la reflexión de porqué nuestra vida es cómo es y si podría haber sido de otra forma tomando otro tipo de decisiones. Nos deja en la cama, antes de acostarnos, sumidos en un continuo condicional. El “y si…” te atormentará unos cuantos días, pero merecerá la pena.

Interstellar

Una de mis películas favoritas, en la que Christopher Nolan contando con un reparto bastante convencional (McConaughey, Hathaway y Chastain) consigue hacer algo fuera de lo común: que yo termine la película con ganas de ver un documental de 40 minutos sobre física y cómo se forman los agujeros negros.

A parte de la trama de ciencia-ficción vemos drama y tensión, que se nos transmite con esa música un poco más alta que los diálogos (a conciencia) para generarnos agobio. La tierra está en peligro, y hay que buscar otro planeta, si, pero no solo a eso tendrán que enfrentarse sus protagonistas. Tendrán que vencer sus propios demonios, eligiendo entre el amor y lo correcto, entre la familia y salvar al mundo, perdonar a los seres queridos y seguir hacia delante.

Todo este mejunje de emociones mientras intentas adivinar qué va a pasar con la humanidad y mientras rezas porque, tal y como estamos tratando nuestro planeta, no llegue a ocurrir algún día.

Donnie Darko

Esta es menos agradable y más oscura, a nivel de guión y a nivel de fotografía. Eso la hace aún más genial. Donnie es un adolescente, que sigue la típica trama de pez fuera del agua, solo que en este caso a parte de no encajar en el instituto comienza a tener alucinaciones con un conejo gigante que le pide que haga ciertas cosas. Los diálogos son muy ingeniosos (el mejor el de Pitufina), y nos sacan más de una sonrisa, a través de ellos profundizamos mucho en la psicología del protagonista y conseguimos empatizar con él, llegando a quererlo.

Esta película, que pese (o gracias) a tener poco presupuesto se considera una película de culto, es sin duda la perfecta para iniciarse en esto de los viajes en el tiempo.

Memento

Vaya, ya ha vuelto a aparecer por aquí Nolan (y eso que me he cortado para no poner Origen). Memento trata sobre la vida de Leonard, que posee amnesia anterógrada y no es capaz de almacenar nuevos recuerdos. Para hacer las tareas de la vida cotidiana lee polaroids con notas en el reverso y mira en el espejo su cuerpo cubierto de tatuajes, es su forma de conocer las cosas que va aprendiendo. Él busca vengarse del hombre que violó y asesinó a su mujer, pero su enfermedad, como os podéis imaginar, limita bastante su búsqueda.

Pero, ¿qué tiene esto de ciencia ficción? Pues resulta que la historia no está narrada cronológicamente, es todo una sucesión de escenas, que tú en tu cabeza tienes que ordenar hasta completar el puzzle y dar con el argumento (y con el final). ¡Ríete tú de los agujeros negros y de los saltos en el tiempo!

Primer

La película para expertos en viajes en el tiempo. La recomiendo únicamente si tienes ganas, paciencia y fuerzas para buscar luego en internet (hay muchos buenos samaritanos que han dejado esquemas, croquis e infografías sobre el final de Primer)  . Antes de nada decir que Primer es una copia en algunos aspectos de Los Cronocrímenes de Nacho Vigalondo, pero las cosas están para mejorarlas, y en mi opinión la película española tenía tanto que mejorar que no merecía estar en mi lista.

Si coges un presupuesto de tan solo 7000 dólares y un matemático e ingeniero que se hace director, guionista y productor sale esta película. Trata sobre dos ingenieros que intentan reducir con una máquina el peso de cualquier objeto, para su sorpresa (y nuestro tormento) crean accidentalmente una máquina del tiempo con forma de caja. Los personajes empiezan a usar estas cajas cada vez con más asiduidad. Crean más y más, se multiplican en el tiempo y todo es una gran locura. No me pidáis que os la explique porque no podría hacerlo.

 

Mis 5 mujeres de cine

Hoy, 8 de marzo y día internacional de la mujer, vengo a hablaros de las mujeres en el cine, de aquellas que me han marcado conforme iba creciendo y me iba adentrando en este terreno pantanoso que es la industria cinematográfica. No pretendo nombrar a las más famosas, ni a las más representativas del feminismo, ni siquiera evaluarlas según el Test de Bechdel. Dejemos todo eso para las más entendidas, y yo daré mi humilde opinión. Cada uno lo suyo.

No me ha sorprendido demasiado el hecho de que no haya casi personajes femeninos en mis películas favoritas con el porcentaje tan pequeño que ocupamos en esta industria. Todos los ejemplos que venían a mi cabeza eran adaptaciones de libros: El color púrpura, Madame Bovary, Jane Eyre, Orgullo y prejuicio… Ocasiones en las que los cineastas han adaptado las obras y no precisamente por el altruismo de promover personajes femeninos. Y no, no pienso hablar de esas películas (para eso hablaría de los libros, escritos por mujeres).

Podríamos pasar horas reflexionando sobre porqué dentro del cine medianamente comercial hay tan pocas protagonistas mujeres que se nos muestren como chicas duras, inteligentes e independientes, pero hoy es nuestro día y no deberíamos amargarnos. La cosa es que, ante mi falta de inspiración, se me ha ocurrido la genial idea de googlear cosas como “actrices y cine”, “cine y mujeres” y términos similares. El resultado te sorprenderá: “mujeres más hermosas de la historia del cine”, “actrices más hot del momento”. Bueno, culpa mía por esperar algo diferente de la sociedad. Así que tras esta frustrante búsqueda me dispongo a hablar de las mujeres de cine que a mi, personalmente, me han servido como ejemplo y me han sacado una sonrisa. Comencemos…

Mulan

La infancia de una niña a la que no le gustan las historias de princesas Disney es muy dura. Mulan me lo hizo un poquito más fácil. En aquella época no entendía porqué me gustaba tanto esta película y porqué odiaba otras en las que salían princesas con pomposos vestidos como La bella durmiente o Blancanieves. Yo solo quería correr, jugar, ensuciarme… quizás por eso me sentía mucho más identificada con ella que con el resto de chicas Disney. A día de hoy lo veo diferente y pienso que Mulan fue el principio de algo nuevo, una mujer que renuncia a ser juzgada por la casamentera, es decir, por la capacidad que tiene de engatusar al hombre de turno usando las únicas artes que se suelen atribuir a las mujeres: la belleza, ocuparse del hogar, los hijos y el marido. Pero la cosa no queda ahí, cuando la guerra llega decide hacerse pasar por un hombre, sacrificándose por su viejo padre, e ir al ejército. A pesar de que Mulan es aparentemente la más débil (físicamente) del grupo de batalla es tan cabezona que con esfuerzo consigue demostrar su valía, salvando al grupo de varios problemas y haciendo incluso que algunos de los soldados se (tra)vistan de concubinas (muy divertido esto último). Un diez a esta película por enseñarnos lo que es “pelear como una chica”.

Hermione Granger

Sé que he dicho que no hablaría de adaptaciones literarias y que ni siquiera es la protagonista. Pero creo que este caso va más allá , y es que Emma Watson se ha convertido en todo un icono por frases como esta: “aprovecho la atención que genero para poner el foco en cosas que no soy yo, cosas más importantes (las mujeres)”. Ya solo por eso merece ser nombrada.

Pero no le quitemos mérito, porque Hermione ha conseguido que en todos los libros y películas de Harry Potter me sienta reflejada con esa niña tan listilla cuya máxima preocupación es que la expulsen (antes incluso que sufrir daños personales). Además, ¿qué sería de Harry y Ron sin Hermione? Ellos no sabían hacer nada, era ella la que siempre los salvaba con conjuros que había memorizado, libros de la biblioteca o con su previsión y anticipación de los acontecimientos. Y es que si, en mi mente Hermione siempre ha sido la gran protagonista de Harry Potter (un aplauso triste a J.K Rowling por no pensar en ello).

Amélie Poulain

Cuando con nueve años vi Amélie comprendí que me gustaba el cine. Amaba todo en esa película: los colores, la música, los cuadros de la pared que hablaban, y por supuesto a ella. Recuerdo que en mi primer móvil descargué un politono de revista con la bso para cuando me llamaban. Me gustaba mucho que ella no tuviera suerte en la vida pero que no se quedara parada, decidía reaccionar y ayudar al mundo. Eso si, cuando el mundo no respondía ella era severa y no tenía miedo de castigar a aquellos que no trataban bien a los demás, como era el caso del frutero con su ayudante. Me encantaba ese perfil de niña buena, pero no me toques las narices. Todos deberíamos tomar ejemplo de ella porque la bondad no está reñida con la justicia, y a veces tenemos que reclamar lo que es nuestro.

Escarlata O’hara

Yo nunca he sido muy de cine clásico, para que nos vamos a engañar, y encima es otra adaptación (aunque triunfó más la película que el libro). Sin embargo esta historia es de esas que te causan escalofríos. Cuando leemos cómo vivían las mujeres en épocas pasadas y los derechos que tenían solo nos queda respirar y ver películas como esta como método paliativo. A Escarlata le pasa de todo pero ella sigue adelante con su perseverancia y su esfuerzo. Es un claro ejemplo de cómo hay que poner por delante los propios objetivos: ella ama Tara, su tierra natal, y hará lo que sea necesario para conservarla (no volverá a pasar hambre). El hecho de tener que cortar sus cortinas para hacerse un traje nuevo y pasearse dignamente a encontrar alguien que le ayude no le supone un problema. Y es que a veces tenemos muchos prejuicios con otras mujeres y lo que hacen o dejan de hacer para salir de situaciones complicadas. Escarlata, a pesar de sus luces y sombras, era una mujer independiente, que no parece situada en 1860 y la guerra de secesión americana, y que no se le caen los anillos por trabajar ni le importa lo que la sociedad diga de ella, escucha su corazón (aunque al final estuviera equivocado).

Laurence (anyways)

Y para acabar una película que he descubierto recientemente del gran director Xavier Dolan y que me sentía obligada a incluir. Porque hoy es el día de TODAS las mujeres, también las transexuales, olvidadas siempre por las listas de cine. Esta es la historia de Laurence, un profesor de instituto que a sus treinta años se da cuenta de que no es feliz y se siente mujer, comienza entonces su cambio. Su novia Fred tarda en comprenderlo aunque decide apoyarle. En esta historia (basada en hechos reales, años 80) vemos durante más de una década cómo Laurence y Fred luchan por un amor que es imposible. Laurence es una mujer valiente, que se enfrenta a la transfobia y a las agresiones en la calle y que decide poner por delante su identidad en vez de ceder a lo que dicta a la sociedad y a seguir llevando una vida normal con su novia. Porque a veces es más importante sentirte a gusto contigo mismo que con la gente que quieres.